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Los cruces según ocurren, con el número de cada corredor y la hora a la que pasó. Se mira de un vistazo desde la meta.

El equipo y el programa para cronometrar tu carrera: dos antenas a los lados del paso que leen la pulsera de quien cruza.
El arco son dos antenas enfrentadas, una a cada lado del paso. Lo que cruza entre ellas queda cronometrado: a pie, sobre ruedas o tirando del arnés.




Dos trípodes, la caja y el paso de cables. Se monta entre dos personas y cabe en un maletero.
Quién acaba de cruzar, cuántos van y quién está entrando al arco ahora mismo. En cualquier Android, sin internet.
Los cruces según ocurren, con el número de cada corredor y la hora a la que pasó. Se mira de un vistazo desde la meta.
Todos los que ya pasaron, en orden de paso y con buscador. Si alguien pregunta por su dorsal, se contesta en el momento.
El registro completo, paso por paso. Es lo que se entrega cuando la carrera termina y hay que revisar una reclamación.
El cronómetro de arriba enseña el formato en que se entregan los tiempos: horas, minutos, segundos y centésimas.
Cada paso se registra al milisegundo y el tiempo se entrega hasta la centésima. Lo de arriba es el formato, no el resultado de nadie: las cifras saldrán de tu carrera.

Quién pasó, a qué hora y en qué puesto. Sin copiar nada a mano.
Salgan como salgan
El arco no cambia. Cambia de dónde arranca el reloj.
No. El sistema cronometra igual en un polideportivo con fibra que en un cerro sin una barra de señal. Internet sirve después, para publicar.
Los preliminares, al momento: salen en el tablero, en el lugar, y sirven para anunciar el podio. Los oficiales, en cuanto se cierra la carrera.
El tiempo usa siempre el primer paso. Las pasadas de más quedan registradas y marcadas como repetidas, para que se vean, pero no cambian el resultado.
Treinta días. Son dorsales con hora, o sea datos de personas, y el relevo en línea los borra solo pasado ese plazo. La fuente de verdad sigue siendo el lector y el expediente de la PC.
Masiva, por oleadas y contrarreloj. En la masiva el tiempo corre desde el disparo para todos; por oleadas, cada grupo tiene su arranque; en contrarreloj, cada corredor sale en su hora y su tiempo arranca ahí.
Dos lectores con sus antenas y tripiés, las pulseras del padrón y un teléfono. Sin laptop en el lugar: el padrón se manda al lector por su propia red.
Es para quien ya tiene un evento abierto. Si aún no lo tienes, aquí faltan un correo y un teléfono: entran cuando existan, no antes.
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